La noche del 16 de diciembre se convirtió en un cierre amargo para la lucha ambiental en Torreón. Los dos últimos ejemplares ubicados en la Calzada Abastos, un Mezquite y un Pingüico, fueron removidos de forma violenta para darle paso al Sistema Vial Abastos-Independencia.
Además, esta mañana del 17 de diciembre se ha confirmado, vía solicitud de transparencia al municipio, lo que el activismo temía: 18 árboles del proyecto ya han sido reducidos a astillas en el centro de trituración.
Esta doble noticia llega tras casi dos meses de silencio institucional, evidenciando un proceso que, en sus horas finales, careció de voluntad política y rigor técnico.
La remoción nocturna en la Calzada Abastos fue documentada paso a paso por la activista Aracely Capetillo, quien registró una muestra de negligencia absoluta. Los videos muestran que los árboles fueron retirados sin realizarles el procedimiento de “cepellón”, una técnica esencial que consiste en extraer el árbol con una masa de tierra húmeda protegida para garantizar que las raíces no mueran por exposición al aire. Por el contrario, las imágenes muestran raíces totalmente desnudas y secas sobre las camionetas de Parques y Jardines.
La activista Izchel Caballero denunció como testigo que se utilizaron motosierras para cortar las raíces principales y facilitar una extracción acelerada, comprometiendo de muerte a los ejemplares.
Esta ejecución negligente resalta la contradicción operativa de la Dirección General de Medio Ambiente. Mientras que en sus publicaciones recientes de redes sociales la dependencia reconoce que actualmente es la época adecuada para la poda de árboles, estos ejemplares del Bulevar Independencia fueron “desmochados” meses atrás, en plena época de calor, para su retiro.
El hecho de que, teniendo ahora el clima a su favor y meses de preparación, se haya realizado una remoción tan deficiente de los últimos ejemplares, expone una falta de cuidado deliberada por parte de la autoridad municipal.
El golpe final a la lucha ambiental llegó con el informe detallado de transparencia, donde se admite que 18 ejemplares fueron enviados directamente al centro de trituración. La lista de bajas incluye un Pingüico de 8 metros de altura y ocho Fresnos de entre 4 y 6 metros de alto.
Para dimensionar esta pérdida, fichas técnicas de biodiversidad indican que un Fresno en condiciones semiáridas tarda entre 15 y 20 años en alcanzar una altura de 6 metros, mientras que un Pingüico de 8 metros representa un legado natural de al menos 40 a 50 años de crecimiento. Estas décadas de servicios ambientales fueron eliminadas en cuestión de minutos.
La frustración y tristeza de los colectivos presentes en la remoción nocturna se intensificó ante la ausencia de supervisión oficial. Aunque el director municipal de Medio Ambiente, Marcelo Sánchez, aseguró vía WhatsApp haber estado presente “fuera de la valla de donde se realizaban los trabajos”, los videos documentados por las activistas entre las 9:00 p.m y la 1:30 horas de la madrugada no muestran rastro de él ni de ningún supervisor de Medio Ambiente. En el sitio solo se encontraban trabajadores de la constructora Rotugra, cuadrillas de Parques y Jardines y personal de Telmex resguardando su fibra óptica.
Cabe señalar que, a pesar de la limpieza forestal en la Calzada Abastos, la incertidumbre persiste sobre el Bulevar Independencia. A la altura de la calle Río Florido, todavía permanecen en pie dos Fresnos. Aunque de acuerdo con la activista Aracely Capetillo existe la posibilidad de que ya no sean tocados, ambos ejemplares continúan marcados con la “X” roja, el mismo distintivo que sentenció a los otros 127 árboles ya removidos.
Este desenlace ocurre a pesar de una resistencia ciudadana histórica que incluyó manifestaciones frente a la presidencia municipal, al menos 4 picnics de concientización, bloqueos informativos y la participación en 2 ocasiones en el Consejo Ciudadano Ambiental.
Al final, el colectivo Laguneras Eco Punk insiste en que todo este sacrificio ambiental se impuso para priorizar la movilidad en automóvil sobre el peatón. Con una inversión de más de 360 millones de pesos, la ciudad ha cambiado sombra e identidad por un ahorro que estadísticamente es insignificante: apenas nueve segundos en el tránsito vehicular.





