El pasado 26 de noviembre, el Coliseo Centenario de Torreón fue sede del Segundo Informe de Gobierno del Gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas. En su discurso, el funcionario público aseguró que la atracción de 170 nuevas inversiones, valoradas en 150 mil millones de pesos, “generarán más de 66 mil empleos formales” en el estado. Sin embargo, esta ambiciosa promesa de crecimiento a futuro se enfrenta a una tendencia laboral crítica en el presente, que cuestiona la viabilidad de alcanzar la meta proyectada.
La frase textual del Gobernador, verificada por Periodismo del Desierto,a partir de su discurso, no corresponde a un logro consumado, sino a una expectativa ligada a la inversión. La cita textual específica es:
“Se concretó la inversión de 170 empresas nacionales y extranjeras por un monto de 150 mil millones de pesos, que generarán más de 66 mil empleos formales”.
Informó frente al micrófono Manolo Jiménez Salinas.
El uso del verbo en tiempo futuro (“generarán”) exige un análisis de contraste: ¿está la economía de Coahuila en condiciones de absorber y crear esta cantidad masiva de empleos en el corto plazo?
Las estadísticas oficiales de empleo formal emitidas por el IMSS y analizadas por el Consejo Cívico de La Laguna (CCI Laguna), reflejan un panorama laboral que se aleja drásticamente de la meta de los 66 mil puestos.
En el periodo de octubre de 2024 a octubre de 2025, Coahuila no solo registró una pérdida, sino que se posicionó como el estado con el mayor decremento laboral del país, registrando una pérdida acumulada de 21,642 empleos formales. Esta cifra contrasta con el lento ritmo de creación laboral del primer año de gobierno, donde, entre noviembre de 2023 y noviembre de 2024, Coahuila solo generó una cifra neta de 5,935 nuevos empleos formales.

La destrucción de empleo se concentró de manera crítica en diversas regiones del Estado. Los municipios que registraron las mayores pérdidas netas de empleo entre octubre de 2024 y octubre de 2025 fueron: Torreón, con -6,546 empleos perdidos; Ramos Arizpe, con -4,370; Piedras Negras, con -2,333; San Pedro, con -2,236; y Arteaga, con -1,814.
En contraste, Matamoros fue el municipio que más empleo generó con 1,387 puestos.

Para cumplir con su promesa, el gobierno no solo debe concretar los 66 mil empleos proyectados. Primero debe revertir la pérdida neta de más de 21,642 empleos formales y, posteriormente, multiplicar por más de diez veces la creación neta de 5,935 puestos de trabajo que se logró durante el primer año de su administración. La magnitud del reto es evidente.
La promesa de los 66 mil empleos es un barómetro del optimismo gubernamental. Sin embargo, los datos duros del IMSS demuestran que la tendencia actual del mercado laboral coahuilense es de contracción, no de crecimiento. La viabilidad de esta proyección se encuentra, por lo tanto, en un punto crítico, obligando a la administración a explicar cómo se generarán estos empleos en un entorno que, hasta ahora, muestra una importante destrucción de plazas laborales formales.





