La edición del primer foro fue un espacio para detenernos y abrir una conversación necesaria sobre las realidades que enfrenta la profesión.
Esta nota fue realizada gracias a las declaraciones en video compartidas por el portal Heridas Abiertas, post de Artefacto TRC y material de éste medio.
El sábado 7 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, La Tinta cafebrería, fue sede del foro “Ellas responden: Mujeres periodistas frente a la precarización”. El encuentro, moderado por Kathia Torres, directora de Periodismo del Desierto, reunió a Camelia Muñoz, Edith González, Lucila Navarrete, Daniela Cervantes y Jessica Ayala, quienes compartieron las realidades detrás de una labor que se ejerce bajo condiciones de alto riesgo.
La urgencia del diálogo quedó clara al nombrar la realidad nacional y local; mientras que Coahuila ocupa el segundo lugar en agresiones contra periodistas, a nivel país apenas el 1% de las noticias visibilizan temas de género. Ante este panorama, el objetivo del foro se estableció al buscar que la empatía se transforme en comunidad y la comunidad en respaldo para las periodistas.
La invisibilización en la redacción
Luego de la presentación de cada una de las participantes donde expusieron sus motivos para ejercer la labor, la conversación poco a poco se dirigió hacia cómo para muchas reporteras, el mayor reto no es solo la cobertura en calle, sino la invisibilización dentro de las propias estructuras de comunicación.
Al respecto Daniela Cervantes reflexionó sobre la importancia de nombrar las violencias simbólicas para empezar a dimensionarlas,“Lo que no se nombra no existe”, señalando que, a menudo, el respaldo no llega desde el medio, sino desde la comunidad,“Me he sentido un poco invisibilizada”, compartió Daniela, subrayando que en un entorno donde el acompañamiento real suele escasear, es el vínculo con la sociedad lo que sostiene la labor informativa.

Poner límites al poder: Sea el gobierno o las empresas
La resistencia también implica identificar y frenar abusos de figuras de poder. Camelia Muñoz recordó que la formación en derechos humanos es la herramienta fundamental para confrontar actos de intimidación, como los que vivió por parte de Francisco Sáenz, ex alcalde de Acuña, Coah. y actual secretario del Ayuntamiento en Saltillo. Su determinación de no ceder ante la presión política sentó un precedente de dignidad en su carrera.
Esa misma firmeza se extiende a la defensa de los derechos laborales. Camelia relató cómo, al enfrentar esquemas de pago que pretendían fragmentar sus ingresos para evadir responsabilidades legales, tuvo que exigir el cumplimiento de la ley. “Es mi salario, ¿cómo que me lo vas a partir? Es algo ilegal”, enfatizó, señalando que la defensa del salario es la primera línea para combatir la precarización que el gremio suele normalizar.

La disidencia frente al periodismo de boletín
Frente a la rutina que muchas veces imponen los medios tradicionales, surge la necesidad de recuperar el sentido social del oficio. Jessica Ayala compartió su experiencia sobre los momentos en que se pretende reducir la labor periodística a la simple réplica de información oficial, limitando la capacidad de investigación y cuestionamiento.
“Yo no estoy jugando a ser periodista. Prefiero vender gorditas que replicar datos de boletines”, sentenció Ayala, reivindicando la importancia de hacer periodismo bajo reglas y perspectivas propias, incluso cuando elegir ese camino de independencia tiene un costo elevado.

Autonomía: Decidir dónde colocar la energía profesional
Como moderadora y directora de éste proyecto independiente, Kathia Torres puso énfasis en la importancia de la autonomía frente a medios que suelen usar la agenda de género solo como fachada temporal. Torres reflexionó sobre la necesidad de que las periodistas gestionen su labor con dignidad, evitando ser relegadas a roles secundarios o tareas que no abonan a su crecimiento.
Para la periodista, la existencia de espacios como Heridas Abiertas, Red es Poder o Plaza Pública demuestran que es posible ejercer un periodismo valioso fuera de las grandes empresas o medios tradicionales, siempre y cuando se tenga la claridad de dónde y para quién se quiere trabajar, “Medios independientes me hacen a mí pensar que hay otra forma de hacer las cosas, que sí puedes ocupar un espacio diferente”, afirmó Torres.

Del silencio a las calles: La evolución de la voz colectiva
Edith González analizó su trayectoria desde la identidad regional, asumiendo el periodismo como un compromiso con su propia comunidad: “Cuando yo llego (al oficio periodístico) y empiezo a hacer mis notas y veo que la gente no tiene voz, empiezo a publicar la voz de la gente”.

Además, en el marco del 8M, Edith ofreció una lectura crítica sobre el crecimiento de las marchas feministas en la Laguna, que pasaron de 30 asistentes a miles de mujeres en una década. Para ella, esto es un síntoma de alarma en la región, “Porque eso significa que la violencia está incrementando”. El hecho de que hoy se necesiten miles de voces es la prueba de que el llamado a las autoridades sigue sin tener eco suficiente y que la violencia en Coahuila aún no se comprende en su totalidad.
Acuerpamiento y toma de decisiones

La Dra. Lucila Navarrete profundizó en cómo las mujeres suelen ser mantenidas en puestos de segundo o tercer mando en prácicamente todas las profesiones y alejadas de los espacios donde se define la agenda informativa en los medios de comunicación.
Recordó que la falta de reconocimiento institucional es una barrera constante, pero también un motor de cambio. “Esa incapacidad para hacer y para ser tomadoras de decisiones, en vez de callarnos, nos hace que sigamos abriendo más puertas”, afirmó Lucila. Para ella, el “acuerpamiento” feminista y la articulación de alianzas, son las claves para fortalecer una voz con perspectiva de género que sea capaz de transformar la realidad de quienes informan.
Con este abanico de opiniones y perspectivas, el foro no solo fue una denuncia, sino un punto de partida. Como se estableció desde el inicio, la meta es dejar de ver el periodismo como un oficio de soledades para empezar a vernos y acompañarnos.
En un Estado que silencia, la alianza entre mujeres periodistas es la que permite que el respaldo deje de ser un discurso y se convierta en una red de protección y cambio.






