La clausura reciente de un negocio denominado “Boutique Grace” en Torreón, por operar como probable casa de masajes, ha puesto el foco sobre el uso de fachadas comerciales para actividades de giros negros. En medio de esta alerta, una joven estudiante de 22 años que buscaba trabajo de medio tiempo fue contactada con una oferta perturbadora: lo que parecía ser una vacante en una boutique, se reveló como un intento de captación para la explotación sexual bajo la fachada de “scort o dama de compañía”.
El pasado viernes 31 de octubre, la Dirección de Inspección y Verificación de Torreón clausuró un establecimiento denominado “Boutique Grace” en el bulevar Diagonal Las Fuentes. El local fue cerrado al detectarse indicios de que operaba como una probable casa de masajes, una actividad considerada como un giro negro que funciona fuera de la ley municipal.
Este operativo oficial, que reveló el uso de la palabra “boutique” para ocultar actividades de explotación, subraya un riesgo que ahora se extiende al mundo digital. Laura, una joven de 22 años –a quien llamamos así para proteger su identidad y anonimato–, utilizaba los grupos de Facebook de vacantes en Torreón para encontrar oportunidades laborales de medio tiempo que se ajustaran a su horario de estudiante. Fue ahí donde encontró el cebo.
Lo que parecía ser una vacante en una boutique, se reveló como un intento de captación para la explotación sexual bajo la fachada de “scort o dama de compañía”, un delito de alto riesgo que parece operar a la vista de todos en las redes sociales.
Aunque la publicación de la supuesta boutique no le generó total confianza debido a la falta de información, Laura decidió preguntar, dándole el beneficio de la duda. De inmediato notó que había algo inusual en la descripción del puesto, lo que encendió sus primeras alarmas antes de siquiera hacer contacto.
“Lo que me llamó la atención es que decía ‘buen sueldo más propinas’ y dije en una boutique, no te dan propinas , y ahí fue cuando me dije, suena sospechoso, pero voy a preguntar.”
Compartió Laura.
La respuesta llegó de un perfil con muy pocos días de creación. La persona detrás de la cuenta confirmó que el puesto no era para venta de ropa, sino que la vacante era para trabajar como “Escort o dama de compañía”. Laura se sintió impactada al ver la descarada propuesta en una plataforma pública de empleo.

“Me comentaban que el trabajo es para Escort, o dama de compañía y se paga por servicio y que cada servicio se paga por una hora y yo si me saqué mucho de onda, dije wow pero porque en Facebook se presentan ahí que es una boutique que para venta de ropa”.
Narró la joven.
A pesar de su impresión inicial, Laura continuó la conversación para obtener detalles del modus operandi del enganche. La información que recibió delineaba un esquema que prometía grandes ganancias, una técnica usada para atraer a jóvenes en situación de vulnerabilidad económica.
“Me dijo el pago sin casting es de $700 por cada servicio y con casting 1,100 pesos… y la promesa de que el cliente paga los traslados que hacen en Uber y según dónde se encuentre el cliente, ya sea motel u hotel. Después ahí los dejo en visto y empiezan a ser muy insistentes: ¿no te interesa, te interesa, te interesa?”
Compartió Laura.

La insistencia y los detalles sobre el hotel fueron la señal definitiva. Laura decidió cortar la comunicación y proteger su perfil, pues el perfil que la contactó solo tenía cuatro días de antigüedad y no ofrecía información confiable.

El incidente, sin embargo, reveló un patrón peligroso en la plataforma: su interacción inicial provocó que le aparecieran anuncios similares, como una supuesta vacante de “asistente ejecutiva” con requisitos explícitos sobre la apariencia y vestimenta de la aspirante.
“Decía que estoy buscando un perfil de una chica sexy, guapa, y pide el señor como que ciertas cosas, así que que sea muy guapa y que vista con ropa entallada.”
Recordó la joven estudiante.
El incidente impactó directamente en la confianza de Laura hacia los grupos de empleo en redes sociales, obligándola a cambiar sus métodos de búsqueda de trabajo. Si bien no abandonó totalmente la plataforma, reconoció que sus alertas se dispararon permanentemente.
Al cuestionarle si decidió denunciar ante las autoridades este intento de captación, Laura lamentó que la idea de denunciar no fue una opción inmediata, lo que dificulta la identificación y persecución de estas redes de enganche.
Su mensaje final es una advertencia directa a otros jóvenes que buscan empleo en plataformas digitales, subrayando que la necesidad económica no debe exponerlos al peligro.
“Que sean muy cuidadosas sobre todo siendo mujeres, bueno también hombres, que sean muy cuidadosos, siempre precavidos porque nunca sabes quién es detrás de la pantalla… no le sigan, bloqueen el perfil y sigan buscando trabajo, hay mejores oportunidades, que no se vaya por el dinero fácil tampoco.”
Fue el mensaje de la joven a sus similares.
El caso de Laura subraya la necesidad de que estos incidentes no queden en una “anécdota” y sean reportados, ya que el silencio permite a estas redes seguir operando. La denuncia puede realizarse a la Unidad de Policía Cibernética de Coahuila, adscrita a la Fiscalía General del Estado (FGE), esta recibe reportes y denuncias relacionadas con delitos cometidos a través de medios digitales y redes sociales. La denuncia puede realizarse al 911 o al número de WhatsApp de la dependencia 844 176 2033.





