En el marco de las conmemoraciones por el Día internacional de la mujer, se realizó la mesa de análisis “Las Mujeres en los Medios”, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAdeC, un espacio que se transformó en un ejercicio de catarsis y denuncia.
El aula Milenio de la facultad, se convirtió en testigo de las trayectorias de periodistas de la región como, Edith González, Daniela Cervantes y Kathia Torres, las cuales se entrelazaron para evidenciar las deudas pendientes que las instituciones informativas mantienen con las mujeres que ejercen el periodismo en la región.
Tras un bloque inicial de reconocimiento, la moderadora, la Dra. Lucila Navarrete, planteó una reflexión sobre los obstáculos para permanecer en el oficio. El diálogo reveló que el periodismo en Coahuila no solo se ejerce bajo la presión de la noticia, sino bajo el peso de un sistema que llega a violentar y excluir a las voces críticas.
Edith González, de MegaNoticias, abrió la conversación señalando que, aunque la presencia femenina en las redacciones ha crecido, la estructura de poder no ha cambiado su esencia. Para González, el hecho de que existan mujeres en puestos directivos no garantiza una perspectiva de género si el liderazgo sigue replicando formas machistas de operar.
“Las cuotas de género no bastan para cambiar las cosas. Una cosa es que llegue una mujer a un puesto directivo y otra que llegue a ejercer un liderazgo femenino. Los liderazgos siguen masculinizados… nos exigen como si fuéramos hombres, como si cumpliéramos el rol masculino. O eres buena periodista y ‘mala mamá’, o eres buena mamá y mala periodista, porque no están dadas las condiciones para maternar”.
señaló González.
Además, Edith fue incisiva al describir cómo la división interna del gremio, entre periodistas oficialistas y quienes mantienen una postura crítica, debilita la defensa colectiva frente a las autoridades.
“Sabemos que nos ven vulnerables ante las autoridades y que por ahí pueden querer intimidarnos. Coahuila es uno de los estados con mayor número de agresiones registradas hacia mujeres periodistas. Hay periodistas oficialistas que reproducen los discursos de los gobernantes, y cuando hay una agresión, ese sector no colabora, no se une. Pero nosotras sí tenemos que unirnos, porque no es opción: un ataque a una compañera es un ataque para todos y para todas. Tenemos que cerrar filas”.
Enfatizó Edith González.
Retomando la urgencia de esa unidad, Kathia Torres, directora de Periodismo del Desierto, advirtió que la violencia ejercida desde las instituciones tiene una intención clara. Citando análisis de organizaciones como CIMAC, Torres explicó que estas agresiones buscan enviar un mensaje de miedo al resto del gremio para limitar el acceso a la información.
“Si le hacen algo a una, es una amenaza directa o indirecta para el resto, y eso nos lleva a detenernos y limita nuestro derecho a comunicar”.
recordó Kathia Torres.
Por otro lado, y como un crudo ejemplo de los retos que se enfrentan dentro de las propias estructuras de los medios de comunicación, Torres compartió por primera vez en público el acoso moral y sexual que vivió en una empresa televisiva, donde el sistema institucional terminó protegiendo a los señalados.
“Experimenté el acoso sexual y no decidí quedarme callada. Lo hablé dentro de la empresa y pasé por una situación muy difícil donde incluso me pusieron el detector de mentiras; me conectaron unos cables en un cuartito, como si yo hubiera sido un delincuente. Me di cuenta del pacto patriarcal que había en la empresa…lo mandan a él primero a testificar (al presunto agresor) y a mí me escuchan al último para decirme que yo estaba mal, que todos ellos me querían mucho…”
compartió por primera vez la periodista.
Daniela Cervantes, de El Siglo de Torreón, recordó que la permanencia en el periodismo es, para muchas, un acto de obstinación que empieza desde la formación académica. Cervantes relató cómo tuvo que alternar sus estudios con extenuantes jornadas laborales en una nevería para costear su educación, enfrentando incluso el desdén de sus superiores años después.
“Una jefa me dijo una vez que yo no servía para esto, que me dedicara a otra cosa. Qué bueno que no le hice caso, porque me hubiera perdido de muchas experiencias en estos 11 años. Qué bueno que no le hice caso a mi papá cuando me dijo que ya no había dinero para estudiar. Si tienes la convicción y crees en ti misma, sí se puede”.
Hacia el final del foro, el diálogo con las y los estudiantes giró hacia la responsabilidad ética. Edith González lanzó un cuestionamiento directo a las nuevas generaciones sobre el precio de elegir una postura ante el poder.
“Ese es el precio de elegir: ¿Qué periodista quieres ser? ¿Quieres ser un periodista que le sirva a la sociedad o a los y las gobernantes?“.
Cuestionó Edith.
A este llamado se sumó Kathia Torres, quien enfatizó que la calidad del oficio depende directamente de la calidad humana de quien lo ejerce.
“Yo agregaría el preguntarse qué tipo de seres humanos quieren ser, independientemente de a lo que se vayan a dedicar. Si quieren ser honestos, si no quieren caer en actos de corrupción… que eso sea lo fundamental antes de cualquier profesión”.
Concluyó Kathia Torres.
Tras los testimonios, el foro se abrió a las preguntas de los estudiantes, donde surgió la inquietud sobre cómo sostenerse en un oficio que parece tan adverso. Daniela Cervantes, de El Siglo de Torreón, fue enfática al señalar que, aunque el periodismo fue históricamente visto por hombres, hoy son las mujeres quienes están “caminando el territorio” y narrando lo que otros ignoran.
“Es interesante ver cómo estamos rompiendo el canon periodístico. Ahora las mujeres dominamos los medios y estamos cubriendo marchas, violencia feminicida y temas de género que antes no se tocaban. para esto sirven estos espacios y estas redes: las redes no solo te salvan, te sacan adelante y te alientan a seguir volteando a ver donde nadie más lo está haciendo”.
Reflexionó Daniela Cervantes.
En ese sentido, las ponentes coincidieron en que el acercamiento al feminismo y la formación con perspectiva de derechos humanos no es solo una postura política, sino una herramienta de supervivencia y claridad mental.
“Cuando yo llegué al feminismo, a mí me cambió completamente la vida; fue la llave de la felicidad. Supe que no tenía que casarme porque la sociedad lo decía, supe que las otras no eran mi competencia, sino mis aliadas. Pero hay que prepararse, hay que leer y asistir a talleres, porque eso te da la mirada violeta para ver la realidad con otros ojos”.
Puntualizó la periodista Edith.
Finalmente, el encuentro concluyó con una reflexión de la Dra. Lucila Navarrete, quien rescató la “obstinación” de las periodistas presentes como un valor fundamental para las nuevas generaciones., reafirmando que sí es posible construir espacios libres de violencia y alianzas en libertad.
“Es muy importante tomar nota de estos testimonios. A pesar de las disuasiones, del acoso, de la falta de dinero y de vivir en contextos adversos… están aquí. A pesar de todo, aquí estamos”.
Para las participantes, el mensaje final a los estudiantes de la UAdeC fue una apuesta por la esperanza, resaltando que el periodismo es un oficio noble y humano que, cuando se hace en red y con convicciones claras, permite transformar la región.





