viernes, marzo 6, 2026
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Puntos Violeta en la UAdeC: Una red de protección sin protocolos aparentes

Lo que en el discurso oficial se presenta como un refugio seguro para las universitarias, en la práctica es un enigma para quienes recorren los pasillos de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC). A un año de la firma de convenios que integraron a las facultades de la Unidad Torreón a la estrategia estatal de “Puntos Violeta”, el programa se mantiene con la nula socialización hacia el alumnado, que desconoce por completo cómo operan estos espacios de resguardo.

A pesar de que las lonas moradas son visibles en las entradas de diversas escuelas y en la Coordinación de la Unidad Torreón, y el el programa pretende convertir a la universidad en un refugio para mujeres en situación de riesgo, la información sobre su funcionamiento no ha permeado a la comunidad estudiantil.

Para las colectivas, un punto de seguridad que no se explica, es en términos prácticos, un punto que no existe. Regina, integrante de la colectiva Univioletas, señala que la falta de difusión es el primer obstáculo para que el programa sea efectivo.

“Realmente como tal información a nosotras como universitarias, no se nos ha brindado. Investigué un poco en redes y en Google, pero con lo que me topé fue nada más con notas donde se hace felicitación al tema; sin embargo, no ha habido una socialización hacia la comunidad estudiantil, que se supone es a quien va dirigido”.

Explicó Regina, integrante de Univioletas.

La falta de información se agrava con la ausencia de personal capacitado en los puntos señalizados. En recorridos por Ciudad Universitaria y la Coordinación de la Unidad Torreón, se observa que las lonas están colocadas en rejas o paredes, pero no existe una ruta clara para encontrar al responsable del punto en caso de una crisis real. 

Desde su percepción, en una institución con horarios extendidos, la ausencia de una figura responsable en los “Puntos Violeta” deja desprotegidas a quienes asisten a clases nocturnas.

“He visto de cerca el punto de coordinación sobre el Bulevar Revolución y lo he visto solo. No hay personal, no hay gente alrededor que tú digas: ‘quizá esa persona está ahí’. No hay información de en qué horario operan, y tiene que haber congruencia: ¿qué pasa si a las 10 de la noche hay una emergencia y tú cerraste a las 5 de la tarde?”.

Compartió la activista.

Uno de los puntos más sensibles es qué sucede cuando el agresor es parte de la misma UAdeC. Sin un protocolo público, las estudiantes temen que el personal encargado de los “Puntos Violeta” (desconocido hasta ahora) actúe para proteger la imagen de la institución o a sus propios compañeros de trabajo (docentes o administrativos), por lo que Regina enfatizó la necesidad de una autonomía real en la atención.

“Muchas de las veces quien te violenta es el mismo personal que está dentro de la universidad. Tienes que tener la capacidad y la autonomía de decir: ‘es un maestro o administrativo, pero yo estoy aquí para dar parte a las autoridades, no te voy a cubrir’. No puedes poner a cualquier persona porque incluso quien esté en el punto de seguridad puede ser quien violente”.

Argumento la universitaria.

La implementación de estos puntos choca con un historial de impunidad. Según la colectiva, existe una profunda falta de confianza hacia las autoridades universitarias debido a que casos graves de abuso han sido archivados o han derivado en la revictimización de las alumnas.

“Han llevado denuncias las cuales lamentablemente no han concluido en nada. Son procesos bastante largos donde se hace una revictimización; toda la escuela lo sabe porque no hay privacidad. Muchas veces lo que hacen las escuelas es, para no ‘manchar’ la institución, dicen que van a correr a la persona y nunca la corren”.

Testificó la activista.

Para las universitarias de la Laguna, mientras la UAdeC y el Gobierno del Estado no transparenten los manuales de procedimientos y capaciten de forma real al personal, los Puntos Violeta seguirán siendo percibidos como una estrategia de “Purple Washing”, una medida que luce bien en las fotos oficiales, pero que deja solas a las mujeres en la práctica.

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