martes, septiembre 8, 2026
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“Nadie va a querer vivir donde el agua esté envenenada”: Protestan contra Fermachem entre agresiones e intimidación

Alrededor de 150 ciudadanos se movilizaron de Gómez Palacio a Lerdo, Durango, en la tercera marcha convocada por la agrupación La Laguna Sin Amoníaco en defensa del Cañón de Fernández y en rechazo rotundo a la construcción de la planta petroquímica Fermachem en la comunidad de Sapioriz.

El contingente, integrado por familias, jóvenes y adultos mayores, partió cerca de las 5:30 de la tarde desde la Torre Eiffel sobre el bulevar González de la Vega con rumbo a la Presidencia Municipal de Lerdo, coreando a una sola voz consignas como “Fuera Fermachem”, “Susana entiende, el agua no se vende” y “Agua sí, amoníaco no”.

A lo largo del recorrido, los manifestantes sostuvieron carteles hechos a mano y mantas con mensajes como “No es grilla, es la ciudadanía organizada e informada”, “Si perdemos la lucha ambiental, ninguna otra lucha tendrá sentido”, el lema “¡Aquí NO! Fermachem” y lonas ilustradas defendiendo que el Cañón de Fernández “se protege, no se sacrifica por una planta de amoníaco”.

Sin embargo, al arribar a la plaza principal y al kiosco frente a la presidencia municipal, la protesta se vio violentada por la presencia de un grupo de motociclistas que impidió el paso al espacio público, agrediendo físicamente a dos jóvenes manifestantes, quebrando una de las mesas donde los activistas recolectaban firmas e impidiendo el trabajo periodístico con bloqueos, todo esto bajo la omisión absoluta de los elementos de la Policía Municipal que presenciaron los hechos sin intervenir.

La tensión en la plaza escaló cuando los asistentes detectaron a un sujeto presuntamente dedicado al apartado de estacionamientos quien registraba con su teléfono celular los rostros de algunos de los participantes para enviarlos a un grupo de WhatsApp. A pesar de los reclamos de los jóvenes hacia el individuo y la hostilidad con la que el sujeto respondió a los asistentes frente a policías municipales, la autoridad no intervino.

Pese al clima de hostilidad, la jornada continuó con actividades culturales, la recolección de firmas ciudadanas para ser canalizadas a dependencias oficiales y las expresiones de jóvenes artistas que exigieron mantener libre el flujo del río Nazas y preservar la riqueza natural del Cañón de Fernández.

En la parte técnica del encuentro, el ingeniero químico Luis Anaya ofreció una explicación sobre los riesgos operativos que implica la infraestructura proyectada por Grupo Fermaca. El especialista desmitificó el argumento de que la planta operará únicamente con aguas tratadas, señalando que los procesos químicos requeridos para la fabricación de fertilizantes impiden el uso de aguas residuales debido a la presencia de sales que los tratamientos convencionales no logran eliminar.

“Aunque tengan una planta o digan que tengan una planta de agua tratada, lo que puede hacer la planta es quitarle los sólidos, pero no las sales. Por eso no pueden usar agua tratada, Aunque la tengan ahí. O sea, es falso. Sí van a usar agua potable. Y se los voy a dar con un dato bien fácil. Miren: en América existen tres plantas como esta. Esta que quieren construir, una en Argentina y una en Bolivia. Y precisamente están al lado de un río. Las dos”.

El especialista advirtió sobre el impacto directo que esta extracción tendrá sobre el manto acuífero local, el cual registra un abatimiento anual constante mientras las poblaciones de la Comarca Lagunera padecen por la falta de suministro en sus viviendas, además de alertar por los volúmenes de gas natural traídos desde Estados Unidos para alimentar la planta.

“¿Cuánta agua van a consumir? Este dato lo dan ellos en su propia página, ojo, ¿sí? Estamos hablando de 3 millones de metros cúbicos diarios. ¿Saben cuánto es eso? Bueno, es suficiente agua, para 40 colonias de Torreón. No es poquita agua la que dicen que van a agarrar, es mucha agua. Si no hacemos algo todo esto se va a arsenificar y no quiero ser apocalíptico, Pero todo esto va a valer. Nadie va a querer vivir en un lugar que el agua esté envenenada, ¿sí? Y eso lo podemos corregir ahorita que todavía hay modo. Si nos esperamos más ya no va a haber tiempo.”

Finalmente, los colectivos ciudadanos reiteraron su llamado a las autoridades federales para detener el proyecto antes de que los daños al ecosistema y la crisis por hidroarsenicismo en el agua subterránea se vuelvan irreversibles. La movilización concluyó con el compromiso de mantener las acciones de protesta pacífica y dar seguimiento formal a la entrega de firmas ante las instancias gubernamentales.

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